ANARQUISMO: LO QUE SIGNIFICA REALMENTE (3ª parte)

El Anarquismo, por lo tanto, es el maestro de la unidad de la vida, no meramente en la naturaleza, sino también en el hombre. No hay conflicto entre los instintos sociales e individuales, no más de los que existen entre el corazón y los pulmones: el uno, el receptáculo de la esencia de la preciosa vida; y el otro, el almacén del elemento que mantiene la esencia pura y fuerte. El individuo es el corazón de la sociedad, conservando la esencia de la vida social; la sociedad es el pulmón que está distribuyendo el elemento para mantener la esencia de vida--es decir, al individuo--puro y fuerte.
"La única cosa de valor en el mundo," dice Emerson, "es el alma activa; a la cual todo hombre tiene dentro de sí. El alma activa ve la verdad absoluta y la proclama y la crea". "En otras palabras, el instinto individual es la cosa de valor en el mundo. Es el alma verdadera la que
visualiza y crea la vida de la verdad, del cual saldrá una mayor verdad, el alma social renacida.
El Anarquismo es el gran libertador del hombre, sin coma de los fantasmas que lo han tenido
cautivo; es el árbitro y pacificador de las dos fuerzas para la armonía individual y social. Para
lograr esa unidad, el Anarquismo le ha declarado la guerra a las influencias perniciosas, las cuales, hasta ahora, han impedido la armoniosa unidad de los instintos individuales y sociales.
La Religión, el dominio de la mente humana; la Propiedad, el dominio de las necesidades humanas; el Gobierno, el dominio de la conducta humana, representan el baluarte de la esclavitud del hombre y los horrores que le exige. !La Religión! Cómo domina la mente humana, cómo humilla y degrada el alma. Dios es el todo, el hombre es nada dice la religión.
Pero, de esa nada, Dios ha creado un reino tan déspota, tan tirano, tan cruel, tan terrible, que
nada que no sea desastre, lágrimas y sangre han reinado el mundo desde que los dioses comenzaron. El Anarquismo impulsa al hombre a la rebelión en contra de este monstruo negro.
Rompe tus cadenas mentales; le dice el Anarquismo al hombre, porque, no va a ser hasta que tu pienses y juzgues por tí mismo, que saldrás del dominio de la oscuridad, el mayor
obstáculo para todo progreso.
La Propiedad, el dominio de las necesidades del hombre, la negación del derecho de satisfacer
sus necesidades. El Tiempo nació cuando la propiedad reclamó su derecho divino, cuando vino hacia el hombre con el mismo refrán, igual que la religión, "!Sacrifícate! !Abnégate! ¡Entrégate!"
El espíritu del Anarquismo ha elevado al hombre de su posición postrada. Ahora está de pie, su
faz hacia la luz. Ha aprendido a ver la insaciable, devoradora y devastadora naturaleza de la
propiedad y está preparándose para darle el golpe de muerte al monstruo.
"La propiedad privada es un robo," dijo el gran anarquista francés Proudhon. Sí, pero sin riesgo
y peligro para el ladrón. Monopolizando los esfuerzos acumulados por el hombre, la propiedad le ha desposeído de su derecho de nacimiento tornándole en un indigente y un paria. La propiedad ni siquiera posee la excusa tan gastada de que el hombre no crea lo suficiente para satisfacer sus necesidades. Apenas aprendido el ABC de la economía, los estudiantes ya saben que la productividad del trabajo, durante las últimas décadas, excede por mucho la demanda normal. Pero, ¿qué son demandas normales para una institución anormal? La única
demanda que la propiedad reconoce es su propio apetito glotónico para mayor riqueza, porque
riqueza significa poder, el poder de someter, de aplastar, de explotar, el poder de esclavizar, de
ultrajar y degradar. América se muestra particularmente jactanciosa de su gran poder, su
enorme riqueza nacional. Pobre América, ¿de que vale toda su riqueza, si los individuos que la
componen son miserablemente pobres? Viviendo en la asquerosidad, en la suciedad y el crimen; perdida la esperanza y la alegría, deambula un ejército desterrado de presas humanas sin hogar.
Generalmente se considera que, a menos que las ganancias de cualquier negocio excedan su
costo, la bancarrota es inevitable. Pero, aquellos comprometidos en el negocio de producir riqueza no han aprendido ni esta simple lección. Cada año el costo de la producción en la vida humana está creciendo más ( 50,000 asesinados, 100,000 heridos en América el año pasado); las ganancias para las masas, que ayudan a crear la riqueza, se están reduciendo aún más.
Todavía América continúa ciega a la bancarrota inevitable de nuestro negocio de producción.
Ni es éste el único crimen de éstos.
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abril-ale dijo
Gracias por estos posts y permitirme aprender con vos.
Abrazos fraternos.
10 Junio 2009 | 09:53 PM